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LA IGLESIA POSIBLE: Algunas Definiciones.

Escrito por Pastorpabloojeda 12-06-2017 en critica iglesia. Comentarios (0)

Tratar de definir la Iglesia puede parecer un acto irreverente y temerario, es como si quisiéramos apoderarnos de la fórmula secreta para tratar de tener el control. Esto es imposible, por eso expresamos nuestro temor reverente ante el obrar de Dios en y por la Iglesia

Definimos  Iglesia  Posible  como   la  estrategia  y  el  modelo  de hacer Iglesia que puede ser estudiado y reproducido por cualquier ministro, en cualquier parte del mundo, usando los recursos de los que dispone en su entorno, y que demuestra que ser y hacer Iglesia de manera exitosa es completamente factible  para cualquier equipo que desee plantar una iglesia saludable en su comunidad.


Cuando hablamos de “hacer Iglesia”, no estamos pensando que un ser humano, o un equipo de misioneros, tienen la capacidad de “hacer” la Iglesia. Es imposible. La Iglesia es de factura divina y está claramente diseñada y explicada en la Escritura. Creo que Jesús habló claro al decir: Yo te digo que tú eres Pedro,* y sobre esta piedra edificaré mi iglesia,  y las puertas del reino de la muerte* no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18 NVI)Lo que está pasando por nuestra mente finita es que ha sido dada una orden desde la Majestad, de que se establezca La Iglesia en todos los contextos humanos, con la participación de humanos y para alcanzar a los humanos con un mensaje poderosísimo y preciosísimo que Pablo llamó “El Evangelio de las Inescrutables Riquezas de Cristo”.

Y cuando hablamos de “ser Iglesia”, nos referimos a la maravillosa y trasformadora  experiencia de la conversión, el nuevo estatus de redimidos, transformados, santificados y empoderados que, por la Gracia de Dios, adquirimos al nacer de nuevo. Creo que Pedro lo expresa y explica mejor en su carta:

Pero ustedes son linaje escogido,  real sacerdocio,  nación santa,  pueblo que pertenece a Dios,  para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo,  pero ahora son pueblo de Dios;  antes no habían recibido misericordia,  pero ahora ya la han recibido. (1° Pedro 2:9,10 NVI).

Nuestra historia ha sido y puede ser la misma de miles de consiervos en toda América Latina, un peregrinaje arduo a veces, excitante otras, desalentador de vez en cuando, profundamente edificante siempre. Considerando esto, estamos pensando que nuestra experiencia de ministerio, que en este documento se convierte en una propuesta, podría ser revisada por más de tres millones de pastores o misioneros en cualquier parte del mundo. Pensamos que constituye una propuesta factible, mejorable, adaptable y reproducible.

 Cuando planteamos este modelo no estamos descalificando o satanizando la experiencia de las megas iglesias, pero si estamos resaltando un hecho que a veces puede ser pasado por alto, y es que de las más de tres millones de iglesias que existen en el mundo actualmente, la gran mayoría no son megas iglesias. Se dice que apenas un 0.01 % son megas iglesias.

No estamos frontalmente en contra de las iglesias muy grandes, pero si nos hemos atrevido a preguntarnos si, necesariamente, ese debería ser el norte de un plantador de iglesias o un pastor que está preocupado por ser fiel al llamado que ha recibido del Señor. En realidad nos hemos preguntado si estar al frente de una gran iglesia es definitivamente un indicador de éxito. Se estima que el promedio de membresía de las iglesias en el mundo entero está por las trescientas personas. Nos atrevimos a preguntarnos si no será este un “patrón del Espíritu Santo”, que es quien conduce La Iglesia desde su nacimiento y hasta que Cristo venga por ella.

Consideramos que la propuesta de La Iglesia Posible puede ser aplicada por un universo muy amplio de ministros, y que puede aportar elementos para la reflexión misionológica a un  equipo que desea establecer una iglesia saludable en su comunidad o en otro ambiente.

Usamos el término La Iglesia Posible como una alternativa para los miles de consiervos en América Latina y el mundo que  ven como inalcanzable el éxito de las grandes iglesias, y que muchas veces sienten la presión de ser tan "exitosos" como estos pastores que salen en los medios con trajes al mejor estilo "empresarial", o que parecen estrellas del cine, y que ministran en templos envidiables  donde todo es impecable y glamoroso. No estamos en absoluto en contra de la excelencia en el ministerio, el peligro que estamos viendo es que la "excelencia" expresada, más por el glamour que por la esencia, se convierte a veces  en una especie de látigo motivacional para muchos pastores jóvenes y no tan jóvenes que llegan a pensar que  solo en esos ambientes está el verdadero avivamiento.

En resumen, planteamos que es posible ser y hacer Iglesia, que podemos tener un verdadero avivamiento, ser fieles al llamado de Dios, ser exitosos sin que necesariamente seamos una figura pública o reunamos multitudes todos los domingos.  Creemos, que esas multitudes sí pueden ser pastoreadas adecuadamente a través de una poderosa red de iglesias saludables.


FOROS

Escrito por Pastorpabloojeda 09-02-2016 en Foros. Comentarios (0)

ORGANIZACIÓN INTERNA DE LA POBLACIÓN. FOROS. 

A fines de organizar la población de la iglesia  y determinar cómo interactuar con cada persona, dependiendo de su estado de desarrollo o nivel de compromiso, hemos establecido cinco Foros. 

Foros:Definimos Foro como un espacio para la interacción grupal o social que se diferencia por los roles y por las necesidades que cada individuo presenta. Los presentamos en el orden en que  las personas van avanzando o adentrándose en la iglesia.

Foro 5: Comunidad. También denominado Quinto Foro. Este foro agrupa a todas las personas de la comunidad que nos rodea y que aún no ha hecho un compromiso con Cristo.

Va desde la comunidad más cercana con todos sus actores y recursos, hasta la ciudad completa en la que funciona la iglesia local. Este foro se convierte para nosotros en el Gran Mercado, y es el blanco de todas nuestras estrategias de alcance. 

Interactuamos, por lo tanto, con la comunidad, a través del servicio y el testimonio, de manera que puedan tener la oportunidad legítima de oír el Evangelio y responder positivamente. 

Nuestras estrategias de difusión están orientadas a informar a todos acerca de lo que ofrecemos como iglesia, de manera que se produzca el acercamiento oportuno y las personas tengan acceso a la Gracia de Dios. 

Foro 4. Congregación: llamado también, Cuarto Foro. Este foro agrupa a todas las personas que ya han hecho, de manera expresa, un compromiso de seguir a Cristo.

Los individuos de este foro han recibido La Palabra y se congregan regularmente en cualquiera de nuestras reuniones. Una persona puede estar asistiendo a una célula en su comunidad o a una de nuestras reuniones de edificación, o a nuestra celebración dominical. 

Las personas que ya han definido su compromiso con Jesús son involucradas, en la medida de lo posible, en el proceso de discipulado y capacitación bíblica,  que le permite aprender de la Palabra de Dios, adquirir destrezas de ministerio y desarrollar un carácter santo. 

Todas nuestras estrategias en el área de Educación Cristiana están orientadas a proveer recursos, oportunidades y desafíos a esta población, de manera que puedan capacitarse para servir.

Foro 3. Servidores: También denominado Tercer Foro. Este foro agrupa a los creyentes que ya han decidido integrarse en cualquier área de servicio de nuestra iglesia. 

Los creyentes que ya están sirviendo se convierten en una responsabilidad para el liderazgo principal de nuestra iglesia, debido a que son el equipo de apoyo para llevar a cabo todas las tareas de ministerio de la congregación. 

El líder servidor desarrolla tareas bajo supervisión y maneja grupos pequeños como células, grupos de discipulado, tareas de servicio a las personas en diferentes modalidades, entre las cuales mencionaremos protocolo, vigilancia y seguridad. 

Son asistentes extraordinarios que ayudan a realizar más del noventa por ciento de las tareas de ministerio de la iglesia. Son el blanco de todos nuestros programas de capacitación, entrenamiento, formación y mentoreo.

Foro 2. Directores:También denominado Segundo Foro. Este foro agrupa a los gerentes de los ministerios organizados de nuestra congregación. Los líderes que sirven en este foro son una responsabilidad estratégica del liderazgo principal, y a la vez se hacen responsables directos del cuidado y supervisión de todos los líderes y servidores del tercer foro. 

Esto los convierte en asistentes del liderazgo principal de la congregación. Reciben mentoría directa y cercana de los pastores de la iglesia, debido a lo estratégico de su función. Se reúnen como equipo en lo que denominamos Directorio. En esta reunión se elabora todo el plan operativo de la congregación, partiendo de la planificación estratégica y la visión. 

Foro 1. Pastores:También denominado  Primer Foro. Este foro agrupa al liderazgo principal de la congregación y representa el núcleo de mayor compromiso. Este equipo es el responsable de cuidar la vida espiritual de toda la congregación, definir la visión y supervisar a los directores de los ministerios organizados de la iglesia. 

Igualmente les corresponde proveer mentoreo oportuno y adecuado a todo el liderazgo, como a la congregación si así lo amerita. Le corresponde liderar la elaboración del Plan Rector y vigilar que los planes operativos concuerden con la Visión de la iglesia. Son responsables de que haya suficiente y saludable enseñanza bíblica para todos. Deben tener capacidad para entrenar a todos los que requieran formarse para el ministerio. 


Primero las almas. Después la unidad.

Escrito por Pastorpabloojeda 02-12-2015 en Reflexión para líderes. Comentarios (0)

LA UNIDAD MINISTERIAL COMO ASUNTO ESTRATÉGICO.

 

SUS ENEMIGOS MÁS FRECUENTES.

De treinta y ocho años de trabajo ministerial, un poco más de treinta de esos años los he dedicado a lo que me atrevo a denominar “Trabajo Gremial”. Ha sido un peregrinaje interesante, por las lecciones que ha dejado, las alianzas que he suscrito, las amistades que he cultivado y los incontables beneficios que ha producido el roce permanente con la familia extendida.  Uno de los aprendizajes más útiles ha sido descubrir el valor estratégico de la unidad ministerial de una ciudad y de una región, en realidad es un asunto sumamente estratégico, tanto para la salud de la Iglesia como para la salud de la comunidad. Sin embargo, el denominador común en todas nuestras ciudades es la desunión ministerial, siempre hemos encontrado alguna "razón válida" para justificar el distanciamiento de otros ministros. Como he tenido que lidiar muchas batallas, he aprendido a identificar al enemigo de la unidad cuando se presenta. Por ahora quisiera exponer cinco de ellos y algunas medidas de combate y prevención.

En esta entrega presentamos el número cinco:

PRIMERO LAS ALMAS, DESPUÉS LA UNIDAD.

 “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo”. (Eclesiastés 4:9)

Esta excusa es muy típica en pastores que tienen un deseo de muy marcado por el crecimiento de su congregación, y consideran una pérdida de tiempo el participar en actividades que no estén directa y estrechamente vinculadas con el crecimiento de su ministerio. Les parece a estos que el enfoque único o fundamental de la Iglesia debe ser alcanzar al mayor número de personas posible, en el menor tiempo posible. Esto parece, en principio, muy sabio y muy práctico, el problema es que, a largo plazo, puede generar distancias con gente a la que pude bendecir y que pudo enriquecer mi experiencia. El punto sobre el cual queremos reflexionar es el hecho de que, al parecer, Dios desea que sus ministros trabajen en equipo y nunca se aíslen.

¿El desarrollo de relaciones significativas con la familia extendida puede entorpecer y demorar el avance de la Iglesia en una comunidad?  ¿Es una distracción infantil la dedicación de unas cuantas horas al mes para tener conversaciones amenas y productivas con otros colegas de ministerio? Por lo que vemos, en la misma Biblia parece enseñarse todo lo contrario. Si unimos esfuerzos de manera estratégica podemos alcanzar más rápido y con menos estrés, los objetivos que nos propongamos. Tengo la cada vez más firme sospecha que aún no sabemos el efecto que produciría en una ciudad la unidad de la Iglesia. Dicho de otra manera, aún no hemos descubierto la llave de un verdadero avivamiento y transformación de nuestras comunidades.

Unas cuantas comunidades, a lo largo de la historia, han experimentado poderosos avivamientos, movimientos del Espíritu Santo que han traído bendición a una generación. El factor común ha sido un despertar de la Iglesia inspirado en la unidad del Espíritu, los pastores de una ciudad han dejado de un lado sus agendas particulares y se han atrevido a pasar tiempo juntos en oración, lo que, inevitablemente, los ha llevado a desarrollar estrategias novedosas y efectivas, acompañadas de un mover poderoso del Espíritu Santo. No conocemos un solo caso en el que Dios haya decidido usar a una sola iglesia para transformar a una ciudad, ni siquiera una denominación. Ha sido La Iglesia en toda su diversidad el factor que el Espíritu Santo ha usado para impactar de manera profunda y duradera a la sociedad.

Hay algo que conocemos como el “Efecto Gedeón”, y está inspirado en la experiencia de Gedeón que enfrentó a un ejército de más de ciento veinte mil efectivos con tan solo trescientos soldados. Gedeón aplicó una “técnica” interesante a la hora de enfrentarse a este poderoso y numeroso ejército Madianita, le entregó a cada combatiente, un cántaro con una tea encendida dentro y una trompeta. Les indicó que al recibir su aviso quebrarían sus cántaros y tocarían sus trompetas gritando: “Por la espada de Jehová y Gedeón”. Les ordenó mantenerse firmes en sus puestos con sus teas encendidas en alto. A los ojos humanos, esto  era una auténtica locura, un suicidio colectivo para Gedeón y sus trescientos. Sin embargo creo, con todo mi corazón, que en esta historia se esconde el secreto para transformar en mucho menos tiempo y con mucho menos esfuerzo nuestras ciudades modernas.

En el año 1966 vi en mi ciudad un pequeño acercamiento a los que pudo haber sido el Efecto Gedeón. Había solo tres iglesias cuando se organizó en toda Latinoamerica la campaña de Evangelismo a Fondo. Este evento fue el primero de su naturaleza realizado en nuestra ciudad y llenó las instalaciones del pequeño estadio de beisbol, ubicado en el límite de Acarigua y Araure, ciudades gemelas de nuestra región. Me atrevo a decir que no hemos tenido, proporcionalmente hablando, un evento de la misma magnitud y de las mismas repercusiones en toda la historia de nuestra región.

Nuestro pequeño pueblo se desarrolló  hasta el punto de convertirse en una de las ciudades de mayor crecimiento urbano de Venezuela. Se dice, según datos de Wikipedia, que la población supera los 650.000 habitantes. Otras fuentes hablan de más de 800.000 personas. La proporción del crecimiento de la Iglesia en nuestra ciudad ha sido inversa. Mientras más crece nuestra metrópoli más pequeña y menos influyente es la Iglesia. Alguien diría que sí estamos creciendo porque tenemos unas trescientas iglesias, comparado con tres hace 55 años, y algunas congregan a más de 400 personas en sus cultos el domingo. Hemos crecido matemáticamente, pero comparado con el crecimiento y desarrollo urbano que se observa en nuestra urbe, nuestro crecimiento es mucho más lento.

Si se mantiene esta tendencia, dentro de una década,  estaremos ante una metrópoli de más de un millón de habitantes  y una iglesia más dividida, proporcionalmente más pequeña y, por supuesto, con mucho menos influencia que ahora. Estoy completamente convencido que si el liderazgo de mi ciudad se pone de acuerdo y decide producir el “Efecto Gedeón” podremos adelantar muchísimo trabajo, porque se producirá un efecto sinérgico que potenciará nuestros esfuerzos y todos saldremos ganando. Hemos presentado propuestas de trabajo simultáneo para toda la ciudad y hasta el momento la respuesta ha sido demasiado tímida, mientras nuestra ciudad mantiene su  acelerado y no muy organizado ritmo de crecimiento.

No creo que necesite enfatizar ni aclarar que lo ocurrido con Gedeón y sus trescientos fue un verdadero milagro. Claro que lo fue, pero ese milagro pudo darse también cuando Israel fue llamado a pasar el Jordán en Cades Barnea, y no se dio. ¿Por qué? Porque las opiniones se dividieron y toda una generación pereció en el desierto. Por lo que observo en la historia bíblica, parece que Dios espera que nosotros usemos nuestra cabeza y desarrollemos el pensamiento estratégico para mover su mano y también me parece que a Dios le agrada demasiado que sus hijos articulen esfuerzos y compartan victorias. Lo que sí quiero enfatizar es que hay un poder en el acuerdo, que desata el poder de Dios a favor de pueblos enteros, de maneras que no se dan jamás en ambientes donde reina la desunión y lo que es peor, la indiferencia.


El Vasallaje como filosofía de vida. Causas, consecuencias y cura.

Escrito por Pastorpabloojeda 16-10-2015 en Reflexionandonos. Comentarios (0)

EL VASALLAJE COMO FILOSOFÍA DE VIDA.

Sus causas, consecuencias y su cura.

El vasallaje fue una especie de relación social y política en el pasado reciente, contemporáneo con el feudalismo. Su estructura era piramidal. Esto significa que se podía ser vasallo de alguien de rango social y político superior y a su vez tener vasallos. Ser vasallo era representar los intereses de un Señor de la nobleza que tenía cierto dominio sobre regiones políticas y geográficas.

Observando la historia de Venezuela, he encontrado una conducta y una manera de vernos que me parece contradictoria y que nos ha acompañado desde antes de la época de la colonia. Se trata de una ambivalencia social y económica en la que nos sentimos soberanos unas veces, avasallados otras. Un análisis fino, incluyendo la perspectiva teológica, me ayuda a identificar los posibles orígenes de nuestro atraso y resistencia visceral al desarrollo integral, y a tener como país lo que llamó Bolívar "la mayor suma de felicidad posible". O, como dijo Jesús, "la vida en abundancia", usando la perspectiva teológica. Decimos, y así lo vociferamos a los cuatro vientos, que somos un país soberano, pero nunca dejamos de depender para nuestro desarrollo integral, de potencias extranjeras. Y cuando hablo de esto, no me refiero a la sana interdependencia, que supone relaciones saludables con otras economías o al intercambio comercial, tecnológico, cultural y hasta social que siempre ha caracterizado a los países en desarrollo.

Si nos remontamos a la época precolombina, encontramos a nuestros aborígenes viviendo atemorizados siempre por los eventos de la naturaleza y rindiendo culto a figuras hechas por ellos mismos, al sol, la luna, las estrellas, y siendo avasallados espiritualmente por deidades que les infundían miedo y les mantenía en el atraso. Una evidencia de esto es el hecho de que la llegada de los europeos no implicó una alianza ni un encuentro entre dos culturas o dos civilizaciones, sino una feroz invasión que se define hoy como un genocidio masivo. Se trajeron los colonizadores, bajo el concepto de conquista, las figuras o formas de relaciones sociales y políticas de Europa. Nuestros indígenas, que ya sufrían del vasallaje espiritual, fueron avasallados por la espada imperial y sometidos a ultraje hasta el punto de reducir su población de tal manera que, en pocas décadas, nuestra genética se vio modificada hasta convertirnos en una mezcla o mestizaje que todavía no termina de decantarse.

¿Por qué nuestros ancestros fueron tan vulnerables y sufrieron tal exterminio? ¿Por qué todavía nuestros aborígenes viven en condiciones de pobreza y su crecimiento demográfico es lento hasta casi desaparecer? Llama la atención el hecho de que cada etnia venezolana tiene su propia lengua, cultura e historia. Cada una es una nación, debería desarrollarse y tener acceso a los recursos y al conocimiento de manera saludable y abundante. No estoy refiriéndome al consumismo y al despilfarro de Occidente, me refiero a los que Jesús llamó la vida en abundancia, que fue el propósito con que los seres humanos fuimos creados. Solo necesitamos revisar el texto bíblico para darnos cuenta que los estándares Divinos son elevados, racionales, hermosos y armoniosos. Cito a David, un estadista de la antigüedad, para tener una idea de desarrollo integral según Dios:

  "Tú, el que da victoria a los reyes,

 El que rescata de maligna espada a David su siervo.

  Rescátame, y líbrame de la mano de los hombres extraños,

 Cuya boca habla vanidad,

 Y cuya diestra es diestra de mentira.

  Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud,

 Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;

  Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano;

 Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos;

  Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo;

 No tengamos asalto, ni que hacer salida,

 Ni grito de alarma en nuestras plazas.

  Bienaventurado el pueblo que tiene esto;

 Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová".  (Salmo 144:10-15).

Este poema fue escrito, cantado y recitado hace unos tres mil años. Todavía no existía la Europa Imperial, y según algunos investigadores, ya existían poblaciones en lo que ahora es nuestra geografía. Este poema refleja el sueño de nuestra América, sueño que parece nunca terminarse de consolidar. La razón de nuestra desdicha social y económica es nuestra desdicha espiritual. Ese Dios que David menciona en su poesía no es nuestro Dios. Si ese hubiese sido el Dios de nuestros padres, otra sería la historia. Si en lugar de confiar en los espíritus de la llanura, hubiésemos puesto nuestra confianza en el Padre de los espíritus, Él nos habría librado de la espada maligna, y habría obligado a los españoles a negociar con nosotros en condiciones de respeto.

Una de las características de nuestra economía es lo que nuestros dirigentes denominan economía rentista, esta práctica tiene otro nombre que nos viene de la época de la colonia: Extracción de riquezas (Materia prima) para desarrollar a otros países con destrezas técnicas que nosotros no tenemos y que no nos da la gana de aprender. ¿Por qué?  Porque somos como los hijos acaudalados que nacieron en cuna de oro y nunca vieron la necesidad de aprender un oficio. Nosotros nadamos en un "mar de felicidad" pero nunca hemos sido felices. Otros han sido felices con nuestra fortuna y nos dejan algunas migajas. Seguimos cambiando nuestro oro por espejitos.

Yo insisto que nuestro problema es un problema de carácter, no de recursos. Nos creemos vasallos, las potencias extranjeras de cualquier ideología nos ven de esa manera, y eso tiene que ver con la condición de nuestra alma colectiva. Todavía hacemos gigantescas procesiones a deidades que avasallan nuestra patria y nos ciegan para que no veamos los tesoros que el Dios Omnipotente nos regaló. Ofrecemos sacrificios en las fuentes de las aguas, al pie de grandes árboles y construimos innumerables y diversos altares a espíritus que nos atemorizan y subyugan, personajes a los cuales tratamos como "señores" al mejor estilo del antiguo vasallaje. Aún nuestra visión de Dios está mediatizada por un sincretismo que nos arropa desde la era precolombina y que solo cambia de disfraz. Jesús dijo hace dos mil años: "Y conocerán la Verdad y la Verdad los hará libres", y dijo también: "Si el Hijo los libertare, serán verdaderamente libres".

Jesús vio este vasallaje en el alma de la mujer samaritana, que pudo haber sido venezolana, colombiana, una auténtica mestiza, que exhibe en su discurso, agresivo al principio, respetuoso después, un sincretismo idéntico al nuestro y una desdicha en el amor, al mejor estilo venezolano, drama que Jesús devela al decirle: " Bien has dicho que no tienes esposo.  Es cierto que has tenido cinco,  y el que ahora tienes no es tu esposo.  En esto has dicho la verdad". (Juan 4:17,18). Cualquier parecido con la realidad venezolana nos es mera coincidencia.

Las palabras de Jesús son muy reveladoras y abren en el alma de esta mujer una puerta para relacionarse con el Creador y Sustentador del Universo de una manera desconocida para ella. El Maestro le describe al Padre y le dice como relacionarse con Él: "Ahora ustedes adoran lo que no conocen;  nosotros adoramos lo que conocemos,  porque la salvación proviene de los judíos. Pero se acerca la hora,  y ha llegado ya,  en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad,* porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu,  y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. (Juan 4:22-24). ¿Cuál es el problema latinoamericano y particularmente el venezolano? Que no sabemos cómo abordar nuestra relación el Padre celestial, aunque recitamos el Padre Nuestro desde la temprana  infancia. En primer lugar, necesitamos tener una imagen delante de nosotros para hablar con alguien allá arriba que no es precisamente el Padre. Exactamente ese era el problema de esta mujer cuya fe había sufrido un mestizaje,  denominado sincretismo religioso. En segundo lugar, nos acostumbramos a ir a darnos golpes de pecho y guardar reverencia en "la casa de Dios" pero al salir de allí participamos en cualquier cantidad de desórdenes morales y espirituales que ofenden la santidad de Dios. Nos volvemos unos hipócritas de oficio. Eso afecta nuestra vida en familia y en sociedad hasta el punto que la mentira y la falsedad son parte de nuestra vida cotidiana.

¿Qué pasaría en nuestra nación si los venezolanos aprendemos a abordar a Dios de la manera correcta? Sabríamos todo lo que Él espera de nosotros y sabríamos lo que podemos esperar de Él. Hablaríamos con Él como hijos amados y disfrutaríamos de la vida en abundancia que Jesús vino a darnos. Nuestro carácter sería transformado y podríamos sentarnos a negociar con cualquier país del mundo y establecer relaciones saludables. Nunca seríamos vasallos de nadie. La forma en que administramos nuestras cárceles, el estado de nuestros cementerios populares, nos dice ´como nos vemos a nosotros mismos y que nos merecemos de la vida. Una correcta cosmovisión nos permitiría saber que Dios desea lo mejor para nosotros y para nuestros hijos. Sabríamos que los recursos de  nuestro suelo, de nuestro subsuelo y de nuestro espacio aéreo son bendiciones de Dios, regalos que Él en su Providencia nos dejó para administrar sabiamente, de manera que tengamos todo lo necesario para vivir una vida en abundancia.


ENEMIGOS DE LA UNIDAD. EL SINDROME FUNDAMENTALISTA.

Escrito por Pastorpabloojeda 10-10-2015 en Reflexión para líderes. Comentarios (0)

ENEMIGOS DE LA UNIDAD.

EL SINDROME FUNDAMENTALISTA.

Uno de los argumentos más fuertes contra la unidad es lo que podríamos llamar el Síndrome Fundamentalista. Esto tiene que ver con la defensa a ultranza de los postulados doctrinales heredados de nuestros padres espirituales. Todas las organizaciones evangélicas tienen en su historia un legado teológico y ético que debe ser cuidado con mucho celo, debido a que representa las bases y, prácticamente, la vida de la denominación. Una vez que los fundadores señalaron como puntos de honor algunos dogmas y algunas prácticas, estos son defendidos por los sucesores como una forma de honrar la memoria de los padres y maestros del movimiento.

El problema con esto es que, en muchos casos, por no decir todos, el legado incluye metodologías, formas y paradigmas que no resisten el paso del tiempo y que, en lugar de ser beneficiosos, se vuelven perjudiciales para la vida de la organización. Algunos de estos paradigmas no resisten  tampoco un análisis bíblico honesto. Este sobrepeso es defendido como si se tratara de principios imperecederos, se venera como asunto fundamental, a tal punto que algunos líderes prefieren que la organización naufrague antes de echar eso al mar y salvar la embarcación.

Existe una especie de orgullo organizacional que nos hace sentir "diferentes" e, inevitablemente, "mejores" que el resto de nuestros hermanos. Tratamos de definir algunos límites y, por supuesto, defender los mismos es considerado un deber cristiano. ¿Por qué esto se convierte en un obstáculo para el acercamiento fraternal? Por una razón muy sencilla, y  es que cada líder fundador de un movimiento u organización tuvo una formación distinta, vino de trasfondos distintos, tiene una personalidad distinta y, por más que haya intentado evitarlo, le imprimió su firma personal a la denominación. Alguien dijo: "Cada cabeza es un mundo". ¿Pero, no estudian todos los mismos textos sagrados? La Palabra de Dios Ciertamente sí, todos estudian  La Palabra de Dios,  pero no con el mismo lente, no con los mismos mentores, ni con el mismo trasfondo cultural.

Perdí  la cuenta de las veces que he oído defender como "Doctrina" costumbres que no son malas en si mismas, pero no se pueden clasificar como "Doctrina Fundamental". ¿Son malas? En absoluto. ¿Se puede condenar a otros hermanos que no observan las mismas costumbres? En absoluto. Para ilustrar un poco comparto una anécdota personal: Un querido hermano me quiso exhortar a quitarme la barba y para reforzar su argumento citó unas palabras del profeta Jeremías en una profecía contra Moab.  "Porque toda cabeza será rapada, y toda barba raída; sobre toda mano habrá rasguños, y cilicio sobre todo lomo." Jer 48:37. El profeta está hablando de algunos métodos de tortura usados por los soldados de la época. De ningún modo Jeremías está prescribiendo un mandamiento para los hebreos, menos para los cristianos de la actualidad. ¿Debemos todos los creyentes usar barba? En ninguna manera. ¿Debemos todos los creyentes rasurarnos la barba? En ninguna manera.

Uno de los aprendizajes más útiles para acercarme a mis hermanos es aceptar con respeto, no solo sus postulados doctrinales, sino también sus costumbres. Ellos no tienen que dejar de ser como son para que yo los respete y comparta una saludable comunión. Por más que yo ame mis tradiciones, estas jamás me harán superior a mis hermanos en la Fe.

¿El hecho de ser diferentes es la razón fundamental para alejarnos de nuestra familia extendida? No. El hecho de que consideramos malo o inferior a todo lo que no es de nuestra cosecha. Esa es la razón básica para alejarnos. Y eso es emocional. Son útiles las palabras de Santiago para ayudarnos a entender el punto: “¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes?  ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?”  (Santiago 4:1)

Presento algunas recomendaciones para tener un equilibrio entre lo que pudiera llamarse un orgullo sano que me permite valorar mis tradiciones  y la actitud aprensiva que agrede y separa. Podemos seguir defendiendo postulados teológicos en los que hemos creído siempre, sin embargo, debemos reconocer que nuestro hermano también tiene fundamentos serios para sostener su postura. Un ejemplo de eso es la Escatología, solamente los premilenaristas se dividen en doce posturas acerca del orden de los eventos en la segunda venida de Cristo, sin mencionar a los amilenaristas que también son evangélicos. Es completamente legítimo que una iglesia sea “conservadora” en asuntos de  vestidos y accesorios. Esto no tiene nada de atraso ni se debe calificar como una cursilería, solo que no se debe asumir una postura condenatoria hacia hermanos que son “libres” en ese aspecto. El hecho de que una iglesia sea “conservadora” no la define como una iglesia cerrada. Se puede ser “libre” y ser muy cerrado. Lo que nos define o nos hace ser cerrados no es lo que somos, es la actitud de nuestro corazón. Podemos compartir sin dejar de ser como somos.

Aquí sería útil decir, al mejor estilo paulino, que si llegaste “conservador” al Señor, no hay problema con eso, y si llegaste “libre”, tampoco hay problema. Quédate como llegaste. Pablo, en el capítulo 14 de su carta a los Romanos, da una clase magistral sobre la tolerancia en ese aspecto. Es interesante notar que el Apóstol confronta a dos tipos de creyentes, y con su argumento, nos ayuda a descubrir que el hermano fuerte no es tan fuerte, y que el hermano débil no es tan débil. Los dos tienen el mismo potencial para hacerse  daño. Pero Pablo les recomienda que no hagan eso, que, al contrario, se reciban el uno al otro, no para contender sino para ayudarse mutuamente. Que el “débil” no critique al fuerte y que el “fuerte” no menosprecie al débil.